lunes, 22 de febrero de 2016

Me hago mayor.

Me hago mayor. A veces me parece algo hermoso, avanzar, crecer… y otras veces me da un poco de miedo.

Me hago mayor y lo descubro en cosas insignificantes. Me enfado como cualquier persona, pero ahora con menos asiduidad e ímpetu. He dejado de querer llevar la razón por que sí, o de tener esa actitud pasota con todo lo que me rodea. 

Me hago mayor y es mágico, es muy mágico, porque de repente voy entendiendo más a mis padres, veo sus razonamientos, entiendo lo que han hecho por mí durante tantos años.

Y me doy cuenta de que el futuro no existe y no hace falta preocuparse por él. No es un pensamiento pesimista, sino todo lo contrario: esta vida se trata de vivirla hoy, hacer planes –grandes planes-, aunque no os engañéis, casi siempre es perder el tiempo. He aprendido la diferencia entre planificar y ser previsora y asumir que el futuro será lo que tenga que ser. Porque sea quien sea quien maneja el destino tiene mucho sentido del humor y le da exactamente igual lo que hayamos planeado.

¿Sabéis? Brindo conmigo, porque hacerse mayor significa que me importa  cada vez menos lo que piensen de mí la mayoría de la gente (aunque nunca es que me haya importado demasiado). Siempre decimos que no necesitamos a nadie en nuestras vidas… Que sí, que nadie es indispensable para nadie, pero que yo prefiero mi vida con un grupo pequeñito de gente que he forjado en años. Y de alguna manera en realidad esas personas me son indispensables. No imagino la vida sin ese club de gente, terca como una mula, tan llena de magia, de energía, de cosas positivas y buenas, que me sigue queriendo (a pesar de mis cosas malas), que me escucha y me entiende. Y eso está muy bien.

Y brindo porque he aprendido a reconocer mis virtudes, yo que tantos años me había pasado mirándome los defectos. Sé en qué soy buena, sé que en qué flojeo. Sé cuándo dudo de mí misma porque tengo un mal día, sé cuáles dudas son ya parte de mi personalidad, de mi carácter. Sé cuáles dudas no puedo resolver porque no soy tan mayor como para tener perspectiva. Sé que quiero y aunque no sepa cuándo llegará o cómo lo conseguiré, me conformo con hacer el viaje rodeada de la gente que me quiere y a la que yo más quiero. Está muy pero que muy bien, hacerse mayor con gente que te entrega el corazón.

Gracias a todos por seguir queriendo crecer conmigo. 


Rock On