jueves, 2 de abril de 2015

Y llegaste tú...

y llegaste tú

Llegaste justo cuando estaba decidida a estar  s o l a.

Cuando estaba decidida a dedicarme todo mi tiempo libre para aprender a quererme. 

Sí, a mí. A nadie más. 

Me he equivocado mucho, ¿sabes?

He cometido tantos errores que ni te los creerías. De los peores igual está en abrazarme a los primeros brazos que me abrazaban desde hace algún tiempo. Solo quería sentirme querida, deseada y valorada, y alguno que otro lo consiguió... Pero faltaba lo más importante: Yo no estaba enamorada. No sé por qué te cuento esto, supongo que porque necesito que lo sepas antes de... Bueno, antes de que me lleve una hostia de campeonato o de que me hagas feliz con todas las letras. 

Cualquiera de ambas me vale. 

(Sería justo)

Sería justo porque es increíble como confío en ti cuando nos hemos conocido hace nada. Como parece que te conozco de toda la vida. Como me haces sentir. Y no sé por qué es. Tampoco sé qué me has hecho para que lleve pensando en ti desde que te conocí. Será tu dulce voz, tu forma de mirarme o tu manera de conquistarme, qué sé yo. 

Y sé que te pasa igual

Me engatusas, me pones nerviosa,
y haces que quiera superar todos mis miedos teniéndote a mi lado. 

Me subes a una nube y yo... yo hasta rezo para que no me sueltes. Y, aunque me den miedo las alturas, me da igual llevarme la hostia de mi vida por pasar tan sólo cinco minutos contigo

¿Entiendes?

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